Una obra puede facturar todo su contrato y aun así perder dinero. Saber cuánto costó, y no solo cuánto se facturó, es lo que permite corregir a tiempo.
El costo presupuestado (cantidad por costo directo del análisis de precio unitario), el costo ganado (lo presupuestado de lo que ya se ejecutó según las planillas) y el costo real (lo que de verdad se gastó en esa partida). Comparar el real con el ganado, no con el presupuesto total, dice si la partida va bien.
La carpeta asfáltica tiene presupuestados 60.000 de costo. Con un tercio ejecutado, el costo ganado es 20.000. Si lo gastado ya suma 23.500, la partida lleva 3.500 de sobrecosto, aunque todavía no haya pasado del presupuesto.
De cada compra, consumo de bodega, rol de pagos y planilla de subcontratista cargados al centro de costo de la obra y, si se quiere, a la partida. Si los gastos se cargan a «obras en general», no hay forma de saber qué partida se comió el margen.
Revisar el costo solo al cerrar la obra. Para entonces ya no se puede negociar con el subcontratista, cambiar de proveedor ni pedir un reajuste. Revíselo con cada planilla.
Vea estos números trabajando con los datos de su constructora.
Agendar una demostración© 2026 Obras · Ecuador